martes, 4 de mayo de 2010
Descubren la araña más grande del mundo en África
Para hacer el descubrimiento más redondo todavía, sus telas de araña también son las más grandes nunca vistas (superan el metro de diámetro), y la diferencia de tamaño entre macho y hembra hace que se consideren modelos animales para el estudio del diformismo sexual de tamaño extremo y de la biología sexual.
El hallazgo lo hicieron investigadores de la Academia de Ciencias de Eslovenia y del Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian. ¿Qué fue exactamente lo que se encontraron? Pues bien, andaban por los parajes de Madagascar y Maputaland(entre Mozambique y Suazilandia) cuando vieron unas arañas hembras gigantes, con una longitud corporal de 3,8 centímetros y patas que se extienden entre 10 y 12 centímetros, y otras, en comparación, muy pequeñas (los machos).
La última de las especies que tejen seda de oro se descubrió en el siglo XIX. Y ahora le sucede ésta, que los autores llaman Nephila komaci, descrita como la especie tejedora más grande conocida, y la sitúan en el árbol evolutivo de las Nephila. Además, los científicos dan una explicación al gran tamaño de la araña, que atribuyen a la selección natural, un fenómeno que sólo se dio en las hembras hasta hacerlas gigantes, pues los machos tienen un tamaño de araña normal.
La araña ha recibido el nombre de Komaci en memoria un investigador, muerto en un accidente en el momento en que se realizaban estos descubrimientos y que animó siempre a Matjaz Kuntner, coautor del hallazgo, a no desistir en su búsqueda.
Sí, porque los científicos la encontraron por casualidad, pero no fue precisamente en un día de picnic, sino que andaban buscando algo parecido desde hacía tiempo, pues estas arañas son comunes en los trópicos y los subtrópicos y existen miles de especímenes en los museos de historia natural. En concreto, realizaron varias expediciones a Sudáfrica para encontrar una Nephila hembra gigante que vieron en la colección del Instituto de Investigación de la Planta de Protección en Pretoria, “muy diferente de todas las especies descritas”, dijo Kuntner.
Los autores temen que la especie pueda estar en peligro de extinción ya que no es abundante, su único hábitat definido es un bosque de tierra en el Parque Tembe Elephanen KwaZulu-Natal y su localización se limita al espacio comprendido entre dos puntos de biodiversidad amenazados, como son Maputaland y Madagascar.
domingo, 2 de mayo de 2010
Carne producida en laboratorios abre la puerta a un futuro sin mataderos
miércoles, 28 de abril de 2010
Hoy se celebra el Día Mundial Contra el Ruido
Camión de la basura, 70 decibelios; atasco de tráfico, 65; Subte, 70; Obras con taladros de cemento, 120; avión despegando, 130; música en el bar, 100. Cada día se soportan picos de ruido que superan con creces el límite considerado como tolerado para el oído humano.
El decibelio es la unidad que mide el sonido. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera los 50 decibelios como el límite superior deseable. Una conversación alcanza los 40. El ruido en el campo, 10. Nuestro oído alcanza el umbral del dolor al escuchar los 140 decibelios y un avión que está despegando genera 130. La continua exposición al ruido puede provocar problemas de salud.
La sociedad es cada vez menos permisiva con el ruido. La OMS asegura que la contaminación acústica puede provocar pérdida auditiva, trastornos del sueño que deriven en fatiga, depresión y falta de rendimiento, estrés e irritabilidad. Las personas expuestas a un alto nivel de decibelios de forma habitual deben someterse a exploraciones periódicas del oído (audiometrías) para detectar a tiempo posibles sorderas perceptivas que afectan al nervio. Ancianos, enfermos y niños son más susceptibles de sufrir consecuencias sanitarias debido al ruido.
Unas de las alternativas más ecológicas para combatirlo son las barreras vegetales. Los árboles se pueden utilizar como una barrera eficaz contra el ruido si se combinan con las pantallas acústicas tradicionales. Además, ayudan a eliminar CO2 en zonas donde se concentra la contaminación, como en las carreteras.
Conseguir un mundo menos ruidoso es responsabilidad de gobiernos y autoridades, pero también de los ciudadanos. Usar menos el auto, no hacer sonar la bocina y hasta elevar menos la voz ayudan a disfrutar del silencio.
